viernes, 7 de enero de 2022

Ecuador en 16 días

    Tanto mi pareja como yo teníamos ya ganas de hacer un viaje largo, después de toda la pandemia limitándonos a hacer viajes cerca de España (también una maravilla), ya teníamos el gusanillo de cruzar el charco. Y por unas cosas y otras, finalmente nos decidimos por Ecuador. Un destino poco común y con mucho que ofrecer.

    Contábamos con 17 días para el viaje, que quitando el día de ida y el de vuelta se quedó en 15 días efectivos para disfrutar allí. Inicialmente, planteamos el viaje para hacerlo en coche. Tras leer varios blogs de recomendaciones, nos decidimos por alquilar coche ya que te da mucha independencia en destino. Tras sacar los vuelos (con seguro dada la situación actual, también los internos a Galápagos), alquilamos un coche pequeñito en la empresa de Ribas Rent a car, una empresa local de Ecuador y que tenia buenas opiniones y precios muy asequibles comparado con otras empresas más conocidas. Sin embargo, tras decretarse el estado de excepción a finales de octubre (por problemáticas con tema narcotráfico), nos dio un poco de respeto el movernos entre ciudades por allí. Eso, sumado al hecho de que un amigo había empezado un viaje por el mundo de 2 años, inaugurándolo en Ecuador, y nos recomendó hacer el viaje en transportes locales (autobuses), finalmente cancelamos el alquiler del coche y viéndolo de forma retrospectiva, no pudo ser más acertado. Si te decides a hacerlo en coche has de saber que no sirve con alquilar un coche pequeño, ya que muchas de las excursiones precisan de tener un 4x4.

    El planteamiento del viaje fue empezar y terminar en Quito, haciendo una ruta circular, pasando por Baños, Riobamba, Cuenca, Guayaquil (únicamente para hacer noche) y Galápagos, desde donde volvimos a Quito. Con ello, prescindimos de incluir la costa. Al final, siempre se tiene que priorizar, y nosotros priorizamos Galápagos en lugar de la costa y no nos arrepentimos ya que fue, sin dudarlo, la guinda del pastel. Una auténtica pasada. 

Itinerario de nuestro viaje

    Los alojamientos los cogimos en Booking, excepto el de Riobamba, que fue de Airbnb. En cuanto a los transportes en destino, tienen infinidad de autobuses entre ciudades y la verdad es que funcionan francamente bien y son realmente económicos. En nuestro caso, como explicaremos más adelante, en Quito y en Riobamba tuvimos un contacto que nos llevó a todas las excursiones diarias desde dichas ciudades. Cogimos autobuses de Quito a Baños, de Baños a Riobamba, de Riobamba a Cuenca y de Cuenca a Guayaquil. Posteriormente, cogimos vuelo interno de Guayaquil a Baltra (con LATAM) y de Baltra a Quito (con Avianca).

    Siguiendo con el tema económico, la moneda local es el dólar estadounidense. Aunque se puede pagar en muchos sitios con tarjeta, era frecuente que solo te dejaran pagar con efectivo. Nosotros llevamos cambiado gran parte desde España y cambiamos en un par de ocasiones en destino. Sin embargo, es complicado encontrar sitios para cambiar dinero, al contrario que en otros países de Suramérica. La mayoría de sitios disponibles son bancos que suelen hacer un cambio pésimo, por lo que recomendaría llevar gran parte desde España. En Quito hay una calle en la que hay varias casas de cambio: vía amazonas.
    El tema del seguro médico: tanto mi pareja como yo somos médicos. El ICOMEM nos incluye un seguro de viaje internacional y únicamente pagamos un extra para ampliarlo. Por ello, no puedo ayudar mucho más. Únicamente, recomendar el viajar con un buen seguro ya que nunca sabes qué te puede ocurrir en destino y el dinero que puede costarte. Además de ello, yo siempre suelo inscribirme en el registro de viajeros del Gobierno de España. Dejas tus datos y tu itinerario así como datos de contacto en caso de precisarse. Tienen una app (Registro viajeros) muy fácil de usar.

    En cuanto a la seguridad del país, como en todos los sitios, lo más importante es el sentido común y no exponerse demasiado. Al final, los turistas siempre llaman la atención. Por ello, es importante conocer por qué zonas es seguro pasear y por cuáles no. En Quito, hay barrios o calles más peligrosas y se desaconseja caminar de noche o solo. Nosotros utilizábamos siempre Uber o taxis para desplazarnos a determinadas horas. Durante nuestro viaje se había declarado el estado de excepción y había mucha tensión sobre todo en Guayaquil. A lo largo de todo el país vimos mucha presencia policial en las calles, lo cual te da una sensación de, supongo, falsa seguridad. En cuanto al turismo, vimos poco turismo excepto en Baños y Galápagos. Nada masificado, lo cual se agradece bastante.

    Antes de iniciar el desarrollo del viaje día por día, quería hacer un apunte respecto de la visita a Galápagos. Cuando iniciamos a buscar información acerca del archipiélago, entendimos desde el inicio que lo mejor era hacerlo con alguna agencia. Está claro que se puede hacer por tu cuenta, sin embargo, el precio final varía poco y nos apetecía algo organizado y relajarnos, solo centrarnos en disfrutar. Hay que saber que añadir esta parte al viaje, lo encarece mucho pero para nosotros mereció muchísimo la pena. Puedo decir que es de los sitios más impactantes en los que he estado y ya que viajas hasta allí, debes incluirlo en tu itinerario. 

    Una vez desarrollada esta introducción, iré día a día detallando qué hicimos, dónde comimos, desplazamientos e impresiones propias.
Día 1 (domingo 28/11/2021). VIAJE MADRID - QUITO.

Aeropuerto Madrid
    
    Todo listo para empezar nuestro viaje por Ecuador. Un macuto de 50L cada uno y una mochila de 20L. Viaje de 10h, directo, con Iberia. A la llegada tienes que pasar el control de pasaportes, enseñas el carnet de vacunación internacional COVID, y tras una larga cola, pasamos y recogemos las maletas. Había una cabina a la salida para hacerte una tarjeta SIM para el móvil con internet. Aunque sabíamos que en el centro se podía hacer, seguramente algo más barato, la cogimos ahí (30$ por 6 gigas). Había varias compañías que ofrecían las tarjetas, sin embargo, la única que tiene "mejor" cobertura en Galápagos es Claro, por lo que la cogimos con esa compañía (únicamente una para los dos). Cogimos taxi al hostal, que estaba en el centro histórico (en san Blas), Colonial House Inn. El trayecto fueron 25$ y se tardaba media hora. El hostal estaba bastante bien, con habitación doble y baño privado, buen desayuno y gente muy amable. 

Día 2. QUITO.

    El primer día del viaje lo dedicamos a Quito ciudad. Por recomendación de un amigo, contratamos a un guía (un conocido suyo que tenía una ranchera y nos recogía bien prontito por la mañana, llevándonos a todos los sitios de visitas y dejándonos por la tarde/noche en el hostal) durante los 3 primeros días del viaje. Nos recogió en el hostal a las 9 y nos dirigimos hacia el norte, hacia la mitad del mundo. Este lugar es curioso ya que es por donde (teóricamente) pasa la línea del ecuador y te encuentras a 0º0'0". Sin embargo, lo que se ha creado a su alrededor, la ciudad de la mitad del mundo, es muy enfocada al turismo. Tiene un museo que está bien, es curioso. Sin embargo, es un lugar que, aunque tiene un significado interesante, es completamente prescindible. 

    Quito es una ciudad muy grande, extendiéndose de norte a sur, entre valles y volcanes. Si está despejado puede verse el Rucu Pichincha, Antisana, Cotopaxi… de norte a sur de la ciudad se puede tardar casi una hora en coche. Nuestra siguiente parada fue el mirador del Pululahua, con la mala suerte de que nos pilló un banco de niebla y no pudimos disfrutarlo al 100%. Tiene una rutita de unos 90 minutos ida y vuelta, bien señalizada. Tras ello fuimos alcanzando la ciudad hacia el sur y visitamos la Basílica del voto nacional, realmente imponente y visible desde muchos puntos de la ciudad. Tiene tres torres, subimos a todas ellas. Para amenizar la mañana, nos tomamos unas cervezas artesanas propias de la basílica (hay un bar en una de las torres) con vistas al mirador del panecillo y al centro histórico. Tras ello, nos dirigimos a la Carolina (un barrio de Quito), para comer en el mercado de la Carolina el típico hornado, cerdo asado al horno en un adobo de chicha, ajo, comino y achiote, muy muy rico. En realidad originario de Riobamba. 

Basílica del Voto Nacional, Quito

    Continuamos al día visitando la zona del casco histórico de Quito, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1978, siendo el conjunto histórico y uno de los más grande de Hispanoamérica. En él tenemos la Plaza Grande como epicentro, siempre animada. Entramos en la Iglesia de la compañía de Jesús (una preciosidad) y paseamos por la Plaza de San Francisco, Calle Ronda... El centro es pequeñito pero tiene mucho encanto con los edificios coloniales, su ambiente y sus espectaculares vistas a los volcanes circundantes. Para terminar el día, fuimos a el panecillo a tomar canelazo (bebida caliente de la Sierra de Ecuador hecha a base de agua, canela, panela y aguardiente) y pristiños (dulce típico), con vistas de toda la ciudad trepando por los valles. Intentamos tras ello acercarnos al mirador de Guápulo pero ya era de noche y tenía un gran banco de niebla. Nos dejaron en el centro, cenamos en Hasta la vuelta Señor (demasiado caro para lo que ofrecía), ya que casi toda la oferta gastronómica del centro cierra los lunes. Finalmente, cogimos un Uber hasta el hostal. 

Calle ronda, Quito 

    Desde Quito se puede hacer una ruta por el Rucu Pichincha e infinidad de rutas más, sin embargo, nosotros priorizamos los dos siguientes días que vienen a continuación. Hay un teleférico que te sube hasta Cruz Loma, con vistas bonitas, sin embargo se encontraba cerrado cuando estuvimos nosotros. 
Día 3. LAGUNA DE QUIOTOA.

    El segundo día en Quito lo dedicamos a visitar la Laguna de Quilotoa, un volcán con una laguna en su cráter de 2km de diámetro con agua verde esmeralda y que según le de la luz del sol, impresiona de ser azul. Inicialmente, el plan era desplazarse hasta Quilotoa y hacer allí noche (cuando planteamos alquilar el coche), sin embargo, finalmente decidimos tener la base en Quito. Fuimos en la ranchera 4x4 del contacto que teníamos. Nos recogieron bien temprano y pusimos rumbo a Quilotoa para estar allí sobre las 10.30 de la mañana. El trayecto en si es precioso, con vistas a toda la cordillera, pudiendo identificar el volcán Cotopaxi entre otros. Pasamos por Zambagua, un pueblo en mitad de las montañas, rural, curioso de ver. 

Laguna Quilotoa

    A nuestra llegada se notaba la altura (3914 m), hacia frío e inicialmente había nubes y algo de sol.  Nos dispusimos a iniciar la caminata (hay dos opciones, dar la vuelta entera a la laguna, por arriba, para lo que se tarda unas 4-5 horas; o bien bajar a la zona de la laguna, desde donde hay barcas y kayak). Nosotros queríamos dar la vuelta entera, por lo que nos dispusimos a ello. Cuando llevábamos 45 minutos andando, empezó a llover, algo tolerable con las prendas de lluvia que habíamos llevado (importante capas para la lluvia), sin embargo comenzó a llover muchísimo, incluso a granizar. Llegamos al mirador de Shalala y decidimos dar la vuelta porque el terreno comenzó a ponerse algo peligroso. A la vuelta nos resguardamos en un restaurante que tenía una estufa, cacao caliente y pudimos cambiarnos de ropa (siempre una muda en la mochila). Paró relativamente pero no del todo asique decidimos poner rumbo de vuelta a Quito. 

    A pesar del sabor agridulce de no haber terminado la ruta de la Laguna del Quilotoa, agradecimos poder ver la laguna aún con buen tiempo. Esa noche cenamos por san Blas en Picantería Rosita, un restaurante local, con gente haciendo cola fuera, comida casera, rica y barata (bastante casquería eso si).

Laguna Quilotoa

Día 3. LAGUNA DE CUICOCHA - OTAVALO.

    Último día con sede en Quito. El plan era ir a Cotopaxi (uno de los 7 volcanes más conocidos de ecuador). Sin embargo, el tiempo previsto era similar al del día previo de Quilotoa. Por ello, buscamos un plan B. Cuando comencé a organizar el viaje, tuvimos que quitar un día en Otavalo, por disponibilidad de días. Por ello, miramos el tiempo en esa zona (al norte de Quito, a 90km) y vimos que iba a hacer mejor tiempo. Lo hablamos con nuestro contacto allí y cambiamos el itinerario. Salimos temprano dirección norte, paramos a desayunar en Cayambe, los típicos bizcochos De San Pedro. Continuamos hacia la laguna de Cuicocha, perteneciente al Parque Nacional de Cotacachi Cayapas, una verdadera preciosidad. Tuvimos la mayor de las suertes con el tiempo. Hay un camino que rodea la laguna entera. Un total de 12 km que completamos en poco más de 3 horas. Tramos algo más duros que otros pero en general, y con aceptable forma física, se puede completar sin problema. 


Laguna Cuicocha

    En mitad de la laguna hay dos islotes, la isla Yerovi y la de Teodoro Wolf.  Con el subidón de terminar la ruta y habernos quitado la espinita de no haber podido completar la de Quilotoa, pusimos rumbo a Otavalo. Ciudad conocida por el mercado de artesanía de la plaza de los ponchos. Una plaza bien grande con múltiples puestos, donde compramos algún souvenir. El día estrella del mercado es el sábado. Sin embargo, el mercado lo ponen todos los días de la semana desde temprano por la mañana hasta las 17.00 más o menos. Comimos en una casa de comidas, con varios puestos. Pusimos rumbo de vuelta a Quito a pasar la última noche en la capital ecuatoriana. 
Día 4. BAÑOS. RUTA DE LAS CASCADAS

    Cuarto día de viaje y cambiamos de ciudad después de haber pasado 4 noches en Quito. Cogemos un taxi desde el hostal hasta la estación de autobuses del sur (Quitumbe), 10$ y 30 minutos de trayecto. Una vez allí, sorprendidos por la modernidad de la estación, fuimos a la boletería y por 5$ cada uno cogimos el primer bus a Baños. El trayecto eran 3 horas, el autobús está muy bien, asientos cómodos y amplios. Va haciendo paradas y se va subiendo y bajando gente. A las 11h llegamos a Baños. Habíamos hablado previamente con la empresa de Ambaturismo, por recomendación de un amigo. En Baños hay infinidad de empresas que organizan las excursiones por toda la ciudad. Leímos sobre esta empresa y tenía muy buenas opiniones por lo que decidimos hacer la excursión de la ruta de las cascadas con ellos. 

Cascada Manto de la Novia

    Nos recogió uno de los de la empresa, nos acercó a nuestro hostal (Amazonia y Sol, bastante bien en relación calidad/precio). Nos esperó e hicimos la Ruta de las cascadas con él por 17$ cada uno. Paramos en la cascada de Agoyan, posteriormente en la tirolina más larga de ecuador (durante toda la ruta hay diversas actividades que puedes ir haciendo, con un precio extra que no viene incluido en el tour). Esta tirolina son 20$ por persona, las hay mas cortas que cuestan 10$, sien embargo, ya puestos, quisimos hacer la más larga y la verdad es que nos encantó. 

    Posteriormente, paramos en la cascada del manto de la novia. Hay una tarabita (una cabina/teleférico) que te acerca hasta la cascada, la actividad es 1$ por persona y merece la pena, ya que tienes vistas preciosas de todo el entorno y del río Pastaza (que se une posteriormente con el río Puyo, desembocando en el río Amazonas). Por último, paramos en la cascada del Pailón del Diablo. Nos comimos un maduro (un plátano dulce con queso local), delicioso, y pusimos rumbo a la cascada más conocida. El lugar está excesivamente preparado para el turismo, para mi gusto. Sin embargo, es cierto que son lugares dignos de visitar. Hay dos entradas a esta última cascada. Un camino corto y uno largo, ambos se realizan andando. En el largo puedes llegar hasta detrás de la cascada, experimentando la fuerza con la que cae el agua. Es una caminata de una 1h ida y vuelta aproximadamente. Al volver, comimos en uno de los puestos de la zona y volvimos a la ciudad. Descansamos y dimos una vuelta por baños para cambiar dinero. Probamos unas cervezas artesanas, que se llamaban latitud cero (buenísimas) y posteriormente vimos que estaban por todo Ecuador. Fuimos a cenar a Haycha, un restaurante que abrió en agosto 2021 y que nos habían recomendado previamente. Comparado con otros restaurantes de la zona, es algo más caro (20$ por persona), sin embargo, el lugar es precioso, la atención de 10 y la comida una auténtica maravilla. Platos ecuatorianos con mucho estilo, mucho sabor y mucha innovación. Simplemente nos encantó.

Pailón del diablo

Día 5. PUYO.

    Segundo día en baños, reservado para visitar Puyo, a modo full day. Puyo es una ciudad que se encuentra en la Región Amazónica del Ecuador y se considera la entrada a la Amazonía ecuatoriana. La excursión la hicimos con la misma empresa que el día anterior, Ambaturismo. El precio era de 25$ por persona, incluyendo el almuerzo. El trayecto era de 2h, parando en un mirador. La primera visita es completamente prescindible. Siempre he criticado este tipo de turismo. Visitar una aldea indígena para que te pinten la cara, te enseñen animales de la zona y les compres souvenirs de cerámica/bisutería. Sin embargo, habiéndonos informado previamente, todos los tours incluyen esta visita, por lo que era la única forma de poder realizar el resto de actividades. Después fuimos a hacer un paseo en barquita por el río puyo, afluente del río amazonas. Es una experiencia chulísima, en mi caso ya había estado en la Amazonia boliviana, pero me resultó igual de estimulante que aquella vez. Un silencio roto únicamente por el sonido de la naturaleza, impresiona la verdad.

Río Puyo
    
    Fuimos a comer, probamos la trucha de río de la zona, una gran degustación! Tras la comida, había una caminata de unos 30/40minutos hasta la cascada de Hola Vida. La rutita es preciosa, selva secundaria pura. La diferencia entre selva primaria y secundaria radica en el tipo de vegetación principalmente. La primaria es aquella que se encuentra el el corazón de la selva, en las profundidades de la misma, suele ser mucho más exuberante y para llegar a ella se precisan varios días de viaje. Así mismo, la fauna que encuentras es bastante más diversa. Vimos ranitas, mariposas, mimosas… nos dimos un baño en la cascada, aunque está fría el agua, sientes rejuvenecer. 

Mirador Indichuris

    Pusimos rumbo de vuelta y terminamos el día en el Mirador Indichuris, un auténtico regalo para la vista. Una vista a toda la Amazonia ecuatoriana, hasta donde alcanza la vista. Con el río Pastaza y el Puyo uniéndose. Dan ganas de quedarse ahí. Hay un columpio que, aunque de un vértigo de cortar la respiración, es impresionante sentir ese balanceo, con esa vista. El grupo con el que íbamos (ellos eran 7) se quedaban ahí a dormir, también una opción buena que nosotros no habíamos valorado. Les dejamos y pusimos rumbo de vuelta en el autobús a Baños. Cenamos en Dulce Carbón, un restaurante de carne, aceptablemente rico (15$ por persona).
Día 6. RIOBAMBA.

    El plan del día era subir hasta la Casa del árbol, una zona en Baños desde donde se ve toda la ciudad y tiene un columpio, (hay autobuses por 1$ que te llevan) y bajar dando un paseo para comer en el mercado de la ciudad. Sin embargo, cuando nos despertamos, estaba nubladísimo, sin posibilidad de ver absolutamente nada desde la casa del árbol. Por ello, decidimos desayunar tranquilamente y poner rumbo a Riobamba. Nos acercamos a la estación de autobuses y por 2$ cada uno cogimos el bus que nos llevaba hasta el siguiente destino, a 2h de Baños. 

    En Riobamba teníamos otro contacto a través del mismo amigo que nos había facilitado el de Quito. Nos quedamos en su airbnb, que estaba francamente bien. Dejamos todo y nos fuimos dando un paseo al centro: parque 21 de abril, parque sucre, plaza roja (con su mercado de artesanía de los sábados, local, auténtico, un gusto poder verlo ferviente), parque Maldonado, mercado de San Francisco… en la guía de lonely planet recomendaban Delirio para comer asique allí que fuimos. Con influencias españolas y que frecuentó Simón Bolívar, tiene un menú de 10$ con platos típicos ecuatorianos, bastante rico. El sitio es muy bonito y tiene mucho encanto. Continuamos paseando, entramos en la basílica y nos sentamos en un banquito en la plaza Sucre a leer la historia que viene en la guía, realmente sintetizada y que te encuadra muy bien la historia del país. 

Riobamba

    Merendamos en Casa Rubio, también recomendado en la guía. Probamos una cerveza artesanal bien rica (de frutos rojos) y volvimos a la casa para prepararnos ya que íbamos a cenar por ahí. Fuimos a la avenida principal, muy animada (avenida Daniel Leon Borja), y cenamos en Opium, bastante decente.

Día 7. PENIPE. OJO DEL FANTASMA.

    Segundo día en Riobamba. Tenemos plan de día organizado con el contacto que teníamos (el mismo del airbnb). Tiene un coche 4x4, un Suzuki hormiga, lo que tranquiliza con las carreteras de la zona. Vamos hacia Penipe (a 1h de Riobamba). Hay una ruta, poco conocida entre los turistas y que de hecho no viene en la guía de lonely planet, que se llama el Ojo del fantasma, que se encuentra en las faldas del volcán Tungurahua, volcán aún activo en Ecuador, con su última erupción en 2006. Son unas 2h30 ida y vuelta (con parada arriba). Es preciosa y muy recomendable. El ascenso se hace algo exigente, pero tiene paradas bonitas. Al alcanzar el final, el ojo del fantasma, se ve una cascada entre una garganta bien bonita. Nosotros nos bañamos ahí, el agua estaba realmente fría. Sin embargo, justo en esa zona hay 3 piscinas termales naturales (con el calor que emana el volcán), donde nos dimos un baño bien relajante. 

Ruta del ojo del fantasma

    Pusimos rumbo de vuelta hacia el parking, desde donde puedes caminar a dos cascadas que se encuentran a apenas 10 minutos y son preciosas. Fuimos a comer a un restaurante sin nombre que conocía la novia del chico con el que íbamos, terminamos comiendo con toda su familia y fue un gusto. El restaurante tiene la siguiente localización en google maps: -1.5569859,-78.5041779. Tiene unas tortillas de maíz rellenas de queso que son deliciosas. Probamos el cuy, sin embargo, no terminó de convencerme. 

Ojo del fantasma

    Justo ese día eran las fiestas de Guano, un pueblo cercano a Riobamba, por lo que nos fuimos a ver los desfiles. Fue una experiencia curiosa y que nos encantó!! Música a todo volumen, grupos de baile uno tras otro con vestimenta típica… una experiencia única! Volvimos a Riobamba, bastante cansados. Cenamos en Pizzería Monreal, ya que nos apetecía algo más europeo, barato y rico.

Fiestas de Guano
Día 8. VOLCÁN CHIMBORAZO.

    Día reservado para la excursión al Volcán Chimborazo. Es considerado el punto más alejado de la Tierra y supera con 2.000 metros al Everest, siendo la medición considerada desde el centro de la Tierra. Es conocido como el Rey de los Andes ecuatorianos, ya que sobrepasa a todos los volcanes y cerros con sus 6263 metros. Igual que para el día previo, hicimos la ruta con Alex, el contacto que teníamos en Riobamba. El trayecto es de 1h30 más o menos. Pronto se entra en la reserva natural Marco cruz (llamado así en honor a un hombre que ha subido el Chimborazo más de 1000 veces. También creó un alojamiento en sus faldas, el Chimborazo Lodge). Alex nos contó una leyenda muy curiosa, que dice lo siguiente... 

Chimborazo

    Cuenta la leyenda que Taita Chimborazo (taita significa padre en quichua) y Mama Tungurahua estaban casados. El Volcán Altar y el volcán Tungurahua tenían una relación y eran siempre tapados por el volcán Shangay y sus cenizas. Un día de viento, las cenizas volaron, y Taita Chimborazo pilló a El Altar y a Tungurahua, por lo que lanzó una piedra a El Altar, haciéndolo más bajo y creando un cráter con una laguna en su cima.

Vicuñas 

    Según vas subiendo, se va notando la altura poco a poco. A la llegada a la entrada de la reserva, debes registrarte con tus datos, pero la entrada es gratuita. De ahí (a 4.100m) se alcanza el primer refugio (4.800m) en el coche. En el camino ves vicuñas, y con suerte algún zorrillo. Importante mantener buena hidratación, respirar tranquilo, llevar chocolate o frutos secos y sobre todo, andar MUY lento. Del primer refugio al segundo refugio hay unos 30-40 minutos andando, alcanzando los 5.000m. Nos otros tuvimos suerte y se encontraba despejado y la verdad que es una maravilla. De ahí se alcanza el Cóndor Cocha a 5.100m. A partir de ahí el ascenso es de alta montaña. 

    Una vez visitado, dimos la vuelta con el coche e hicimos una parada en la chorrera. Es una zona de camping libre con una rutita con la que se desciende hasta una cascada, teniendo en todo momento vistas al Chimborazo, imponente. Esta zona es conocida por tener acantilados en los que poder practicar escalada. Hicimos parada en San Juan a probar las cervezas artesanales sanjuaneñas y de ahí directos a Riobamba de vuelta a probar el hornado de Hornados Anita, plato originario de Riobamba. Descansamos antes de coger un autobús de hasta Cuenca (9$ por persona). En Cuenca nos hospedamos en Hotel del parque, súper recomendable.
Día 9. CUENCA.

    Amanecemos en Cuenca. El día de hoy lo dedicaremos a visitar la ciudad. Después de todo el turismo en torno a la naturaleza que llevamos a cuestas, nos apetece día más relajado en ciudad. Cuenca es la ciudad más bonita de Ecuador, con diferencia. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a sus numerosos edificios históricos y el centro colonial. Se encuentra en la provincia de Azuay y se conoce por tener el mejor agua de todo Ecuador. 

Plaza San Blas, Cuenca

    Nuestro hotel, súper recomendable, estaba en la zona más céntrica, en el Parque Calderón, donde se encuentra la Iglesia de Inmaculada Concepción (gratuita) y la Catedral Vieja (cuesta 1$ pero merece la pena). Otras zonas para visitar en Cuenca serían la Plaza de San Francisco, pasando por la Plaza de las flores, el museo de arte contemporáneo, el parque San Sebastián y la plaza San Blas. Existe un mercado de artesanías, Cemuart, cerca de la plaza de San Francisco donde venden cosas monísimas. Además, desde el mirador Turi (con un taxi llegas por 3$) puedes contemplar toda la ciudad. 

    Comimos en un sitio recomendado por la guía de lonely planet y la verdad que nos encantó, se llamaba Moliendo Café y era colombiano. Los dueños son un encanto y el sitio es muy acogedor. A diferencia de lo que se cree, los sombreros de Panamá tienen su origen en Cuenca, en donde se cultiva la planta de la que crece la paja toquilla. Por ello, hay muchas tiendas que venden productos hechos con dicho material. La más conocida era la Casa del sombrero, sin embargo, se encontraba cerrado (por el COVID lo más seguro). En la calle larga está el Museo del Sombrero, donde hacen a mano los gorros originales. Compramos 2 para regalar, la verdad que un regalo bien bonito. Eduardo vega es un ceramista ecuatoriano que tenia su taller cerca del mirador Turi pero desgraciadamente se encontraba cerrado cuando fuimos. 

Plaza de las flores, Cuenca

    Cuenca es una ciudad muy completa, tiene museos interesantes y múltiple oferta cultural. Ese día fuimos a tomar algo a la terraza de Negroni, se entra desde el Parque Calderón, cruzando una tienda de ropa bajo los soportales. Tiene unas vistas increíbles de la Iglesia, por lo que recomendaría ir a mediodía a tomar un aperitivo, ya que el restaurante es bastante caro. El hummus de alcachofa estaba bien rico. De ahí fuimos a cenar a Tiestos, un restaurante ecuatoriano que ponían fenomenal y nos habían recomendado. Objetivamente, la comida estaba riquísima, sin embargo tuvimos un encontronazo con uno de los camareros y tuvimos una cena agridulce. Tiene un menú degustación de 80$, sin embargo nosotros pedimos la costilla para compartir, siendo el plato estrella los langostinos.

Día 10. PARQUE NACIONAL CAJAS.

    Segundo día en Cuenca, destinado a visitar Parque Nacional Cajas. Hay autobuses que salen tanto de la terminal terrestre como de la terminal sur. Vamos a la terrestre y nos comunican que ha habido un derrumbe en la carretera y que no hay servicio de autobuses pero sí hay opción de ir en taxi. En situación normal, el autobús son 2$ por persona y dura 1h (sería el autobús que va a Guayaquil pero hace parada en cajas). Sin embargo, nosotros tuvimos que coger taxi, acordando el precio de 40$ ida y vuelta (quedamos a las 15.00 en el parque para que nos recogiera). 

Parque Nacional Cajas

    El Parque Nacional Cajas (caxas en quichua, que significa frío) es un área protegida formada por grandes elevaciones que guardan en su interior infinidad de lagunas, otorgando al Parque un paisaje único en el que dan ganas de echarse a andar y no parar de descubrir. Tiene dos entradas. Nosotros fuimos a la del norte, donde hay un punto de información. Son muy amables, te explican las diferentes rutas que hay y el tiempo y la dificultad de las mismas. 

Parque Nacional Cajas

    Nosotros decidimos bordear la Laguna Toreadora y realizar el sendero número 1. Ponía que se tardaba 5h, sin embargo nosotros los hicimos en 3h. El paisaje es increíble y súper diferente a otros parajes que habíamos visto previamente. Terreno muy pantanoso, lagunas, colores marrones/ocres… una pasada. Esta muy bien señalizado, sin embargo se tiene que ir pendiente de visualizar los monolitos. En la ruta número 1 se pasa por: Cerro de San Luis, Bosque de Polylepis, Lagunas Unidas, Camino de García Moreno... Era circular por lo que al terminar, tomamos algo en el centro de visitantes, el cual tiene una exposición chula con múltiples datos. 

Polylepis
    
    Nos recogió el taxista y a la vuelta en cuenca, fuimos a comer a Akelarre tapas españolas. Llevábamos tantos días comiendo comida ecuatoriana que, cuando vimos que había un sitio español recomendado en la guía, decidimos ir. Bastante decente y el dueño muy majo. Teníamos el autobús a las 18.20 desde cuenca hacia Guayaquil. Tardó unas 4h30 y a nuestra llegada, cogimos taxi directo al hotel (que cogimos próximo al aeropuerto, Royalty Inn). En el momento del viaje, con el estado de excepción y las noticias sobre la violencia de Guayaquil, íbamos con mucha precaución y borramos dicha ciudad del itinerario.
Día 11-15. GALÁPAGOS.

    Galápagos es un archipiélago de 13 islas, además de algunas islas medianas y muchísimos islotes. De ellas, solo 4 se encuentran habitadas (Santa Cruz, Isabela, San Cristóbal y Floreana). La capital es Puerto Baquerizo Moreno, en San Cristóbal.  Sin embargo, la isla principal es Santa Cruz, donde, en el norte en una isla adyacente (Isla Baltra), se encuentra el aeropuerto. La principal ciudad de Santa Cruz se encuentra al sur, Puerto Ayora, y es donde se ofrecen la gran parte de alojamientos. Existen dos formas de visitar el archipiélago donde Darwin desarrolló parte de su teoría de la evolución. Se puede realizar con base en alguna de las ciudades de las islas más grandes y realizar excursiones diarias o bien en un crucero. Hay diferentes tipos de cruceros. Personalmente, nunca me han gustado los cruceros, ya que me imagino algo masificado y poco personal. Sin embargo, en Galápagos los cruceros suelen hacerse en barcos pequeños, para unas 14 personas, siempre acompañado de un guía. 

 

    Tras realizar una búsqueda de diferentes posibilidades, nos decidimos por gestionarlo con Midland Travel, una agencia de viajes que trabaja en Suramérica. Alejandro nos asesoró desde el principio, planteándonos diferentes opciones (con/sin catamarán). Inicialmente no nos habíamos planteado coger barco pero tras la oferta que nos planteó Alejandro, entendimos que pagando algo más, nos compensaba hacer el viaje en el barco. Una experiencia única, mucho más personal y pudiendo llegar a conocer sitios mucho más especiales. Se trataba del Nemo II, un catamarán con 7 cabinas. Nosotros éramos 13 turistas y nos acompañaba un guía naturalista, un cocinero, un camarero, dos grumetes y un técnico. Escogimos la opción de 4 días y 3 noches. El barco era una maravilla, las cabinas estaban fenomenal y teníamos baño privado. El precio fue de 1200$ por persona, incluyendo todas las comidas y todas las excursiones y actividades (a excepción del alquiler del material de snorkel así como las propinas, que finalmente ascienden a bastante dinero). 


    El llegar a Galápagos parece una yincana. Desde que llegas al aeropuerto te separan a otra zona para empezar con el papeleo. Tienes que pagar 120$ en efectivo por persona simplemente para poder entrar en el archipiélago. Te revisan todas las maletas y, en nuestro caso, tuvimos que aportar una PCR. Tras ello ya puedes pasar el control como un pasajero normal. El avión son escasas dos horas y cuando estás llegando, desinfectan toda la cabina. Se toman con mucha seriedad el no importar nuevas especies para no alterar el ecosistema ya que Galápagos es considerado el principal laboratorio vivo de biología del mundo y, de hecho, no se pueden realizar visitas por tu cuenta, siempre debes ir acompañado de un guía naturalista. Se usa un jabón de ducha y champú biodegradable, limitan la entrada de plásticos y desde el principio ves normas sobre cómo interaccionar con los animales. A nuestra llegada vuelven a revisar todas las maletas y desde ahí tienes que coger un autobús que te lleva hacia el estrecho de Isla Baltra donde coges una lancha de apenas 5 minutos de duración que te acerca a Santa Cruz. Desde allí, se puede coger taxi o autobús hacia el Sur, hacia Puerto Ayora. Nosotros cogimos taxi e hicimos parada en el Rancho Chato, reserva natural de las tortugas gigantes, las que dan el nombre al archipiélago. Un animal que describiría como prehistórico. Continuamos hacia Puerto Ayora (el trayecto si lo haces continuo no llega a 1 hora), donde embarcamos el Nemo II, nuestra casa los próximos 4 días. 


    Durante nuestro viaje embarcados en Nemo II disfrutamos muchísimo. La mejor experiencia que hemos vivido. Nos sentimos inmersos en un documental de animales en todo momento. Dormir en un barco en las Islas Galápagos, fondear islas completamente aisladas, un guía naturalista explicándote todo, las comidas deliciosas que preparaban en el barco, el grupo reducido que fuimos... Hicimos snorkel en múltiples sitios y pudimos nadar con tortugas marinas, leones marinos, tiburones, mantas, pingüinos, infinidad de peces... Practicamos paddle board y kayak, hicimos excursiones en zonas desérticas, avistamos orcas, fragatas, piqueros de patas azules... Podría contar con detalle cada día del crucero pero, sin embargo, creo que es algo que hay que disfrutar, saborear y experimentar de forma individual. A grandes rasgos, los puntos que visitamos durante nuestra estancia fueron: estación Darwin, Isla Floreana, Punta Cormorant, Isla Champion, Post Office Bay, Isla Sombrero Chino, Isla Bartolomé, Caleta tortuga Negra.


    El último día a bordo del Nemo II (el día 14 del viaje), tras la visita de la mañana a Caleta Tortuga Negra, una zona de manglares con muchísima fauna donde las hembras van a poner sus huevos al ser una zona protegida por los manglares de los depredadores, nos dejaron de nuevo en Santa Cruz. Para ese día cogimos una noche de hostal arena negra. Todavía podíamos aprovechar toda la tarde, por lo que después de comer fuimos a dando un paseo hacia Tortuga Bay, una playa muy larga con la arena más blanca que he visto nunca, donde puedes encontrar iguanas paseando de lado a lado. Una preciosidad. De vuelta en Puerto Ayora, paseamos por toda la avenida principal, con múltiples tiendas y restaurantes. 


    A la mañana siguiente, dimos un paseo por la ciudad y, digno de ver, fuimos al puerto donde los pescadores llevan la pesca del día y es algo impactante. Pelícanos, fragatas y leones marinos a la espera de algo que les caiga de los pescaderos que allí se encuentran. Impasibles ante la presencia de humanos mirando atontados el espectáculo para los ojos.

 

    Finalmente, iniciamos viaje de vuelta hasta España. De Puerto Ayora hacia el aeropuerto de Baltra, avión interno hasta Quito y esperar en el aeropuerto mirando y remirando las innumerables fotos que habíamos hecho durante el viaje, hasta que salió, con algo de retraso, nuestro vuelo a Madrid.

Día 16 (martes 14/12/2021). MADRID.

    Llegada a Madrid con infinidad de recuerdos y mucha pena de que haya llegado a su fin. Un viaje perfecto, equilibrado en todos sus aspectos, montaña, experiencias, ciudades, caminatas, naturaleza y la guinda del pastel, Islas Galápagos. Ha sido de principio a fin una experiencia magnífica, espléndida y maravillosa. 








domingo, 6 de diciembre de 2020

Lanzarote en 1 semana

    En plena pandemia y en noviembre 2020, cuando estábamos entre la segunda y la tercera ola y las restricciones eran más laxas, nos decidimos prácticamente de la noche a la mañana a coger un vuelo a Lanzarote. Teníamos unas amigas que habían ido hacía poco y, junto con sus recomendaciones y el hecho de que fui de pequeña con mi familia, sabíamos que la isla tenía grandes atractivos que ofrecer... tranquilidad, paisajes diferentes, sol y gastronomía. Un poco de esa ansiada libertad de viajar.

Isla La Graciosa

Primer día (sábado 28 nov 2020). Llegada a Tinajo.

    Llegamos a medio día a la isla, alquilamos coche en la empresa CICAR (previamente reservado online, se paga al llegar, está genial porque es a todo riesgo sin franquicia y sin depósito). Vamos al Airbnb que habíamos reservado, está cerca de Tinajo, en un caminito sin asfaltar. La casa una maravilla con una parcela enorme y una terraza. Dejamos las cosas y vamos a comer a Tinajo, en Majo Picón (bien valorado en Google y barato). Por la tarde vamos a hacer la compra de la semana y al terminar nos vamos hasta Playa Blanca a dar un paseo, tomar una cerveza y luego a cenar a Casa Brígida (tienen pescado fresco, nosotros pedimos una corvina).

Segundo día. Teguise, Jardín de los Cactus, Jameos del Agua, Cueva de los Verdes y Mirador del Río.

    Amanecemos temprano. Desayuno abundante y camino a Teguise, un pueblito muy agradable. Los domingos tienen mercadillo y todas las tiendas de artesanía abren. Una iglesia y una plaza muy bonitas. Tomamos algo en una bocacalle con una terracita (El patio) y nos acercamos a la oficina de turismo para que nos den recomendaciones generales. Nos decidimos por visitar entre hoy y mañana los sitios más turísticos. 

Teguise

    En noviembre y en situación de COVID no hay apenas gente en ningún lado por lo que es un gusto ya que no hay colas ni aglomeraciones. Vamos a El jardín de los cactus, obra de César Manrique, que descubriréis su importancia en la isla a medida que vayáis conociéndola (se venden entradas en pack que incluye los sitios más conocidos de la isla, sale más barato que comprándolo por separado. Nosotros compramos el pack de 4 lugares para visitar). Después, visitamos Los jameos del agua, cerquita de lo anterior y también obra de César. Nos gustó más la primera visita, por ser un lugar insertado en plena naturaleza, curioso y original; los jameos del agua los entendimos algo más turísticos, dentro de seguir la línea artística de Manrique. 

El Jardín de los Cactus

    Apretaba el hambre, así que nos decidimos por acercarnos a Haría (un pueblito de casas blancas con muchísimas palmeras, por eso se conoce como El Valle de las mil palmeras) y comimos en Tacande, después de dar un paseito por el pueblo, un sitio fusión japonés-canario en una terraza bien agradable. Tras ello, seguimos con nuestro día turístico y fuimos a La cueva de los verdes a la visita guiada de las 16.00, curioso. No soy mucho de visitas guiadas con filas de turistas, sin embargo, dada la situación de pandemia se vivió mucho más distendido de lo que debe ser habitualmente. 

La cueva de los verdes

    Antes de volver a casa a descansar, nos acercamos a el Mirador Del Río. No pagamos la entrada, dejamos el coche en el parking y caminamos hacia la antena grande de la derecha (en realidad no está permitido, sin embargo, y volviendo a la situación excepcional, dado que no había apenas gente nos atrevimos a caminar a nuestras anchas). Vistas increíbles de la zona norte de la isla hacia la Graciosa con el atardecer de fondo. El Mirador es otra obra de César y debe ser bonito pero las vistas son desde un restaurante con zona acristalada que me imagino, le quita algo de encanto. Después de este día tan intenso, vuelta a casa a descansar y cena casera.

Mirador del Río

Tercer día. Parque Nacional del Timanfaya, Ruta del Litoral, Mirador el Golfo.

    Día soleado desde el amanecer. Decidimos empezar el día con el último lugar incluido en nuestro ticket de los 4 sitios turísticos. Vamos hacia el Parque Nacional del Timanfaya, al centro de visitantes a que nos expliquen un poco las zonas. Visitamos las Montañas de Fuego y luego nos montamos en un bus (incluido en la entrada) que te da una vuelta de una media hora por el parque (vistas preciosas pero en general cero recomendable por ser modo guiri, sin poder bajarte y con una explicación por el altavoz). Esta visita me parece prescindible, y eso que en el momento que fuimos no había apenas gente. Me imagino que en verano parecerá un festival lleno de gente en autobuses y todos viendo como echan agua en un géiser para que expulse el agua. 

    En su lugar, hay una ruta (que hicimos después de esto), que se llama la ruta del litoral, que comienza en un pueblo que se llama el Golfo (y es una cucada) y recorre la costa oeste de la isla unos 12km. Nosotros llegamos hasta la Playa del Paso. Las vistas son una pasada, todo roca volcánica negra con acantilados y olas rompiendo. Nos avisaron de que había temporal y había que tener cuidado. De hecho, cuidado con las olas al romper porque una de ellas nos caló enteros. En la playa comimos de picnic y tras descansar allí un rato, nos dimos la vuelta. No hacía tiempo de bañarse pero se estaba a gusto con el solecito. Son unos 6km de trayecto pero cansan como si fueran el doble porque el terreno es muy difícil (importante llevar buen calzado). 

Ruta del litoral

Picnic en la Playa del Paso

    Tras ello nos tomamos algo en el pueblo con vistas al mar y subimos al Mirador el golfo desde el que se ve una laguna con agua verde por unas algas especiales que tiene el agua. De vuelta paramos en los hervideros y finalmente volvimos a casa a descansar. Nos apetecía cenar fuera así que propusimos ir a Arrecife (la capital) y es de las ciudades con menos encanto en la que he estado, igual es por que era de noche, pero no lo recomiendo. De hecho, tras 15 minutos de paseo cogimos el coche y nos fuimos a un restaurante que nos habían recomendado en Teguise (Hespérides) y nos encantó! Por dentro ideal y la comida una delicia (salimos a 35€ por persona, con botella de vino). 

Cuarto día. Isla La Graciosa.

    Día reservado para ir a la Isla La Graciosa (al norte da Lanzarote) ya que era el día más soleado de la semana. Preparamos comida en tuppers para hacer día de picnic y nos fuimos hacia Órzola, al noreste de la isla, desde donde salen los ferrys. Hay dos empresas y solapan horarios (a en punto y a y media, tanto de ida como de vuelta), el precio es el mismo (26€ por persona ida y vuelta). El trayecto es de unos 30 minutos. 

Playa de Las Conchas

    Al llegar, queríamos alquilar bicis para ir hasta la Playa de las Conchas, nos habían hablado muy bien de la playa. Nada más bajar había varios sitios de alquiler de bicis, el trámite es sencillo, son 10€ por persona e incluye el casco. El pueblito es muy mono, con las típicas casas blancas que caracterizan a la isla, no tiene las calles asfaltadas y son de arena. Tiene varios bares/restaurantes, un minimarket y una panadería. En el sitio de alquiler de bicis te dan un mapita de la isla con indicaciones para llegar a la playa de las conchas, el camino es de tierra y se hace cansado por las cuestas y el sol pero las vistas son preciosas (existe la posibilidad de alquilar un jeep, algo más caro, que te lleva por la isla). Son 6km de trayecto. La playa es una auténtica pasada. Suele estar prohibido el baño por las corrientes, eso si, el agua es cristalina cristalina. Nos tumbamos un rato allí, disfrutando el sol y las vistas. Detrás, esta la montaña amarilla, se puede subir andando pero nosotros optamos por no hacerlo y poner rumbo de vuelta ya que empezaba a apretar el hambre. 

Con la bici alquilada

    Al llegar al pueblo, dejamos las bicis y comenzamos a pasear hacia el sur de la isla, hasta la Playa Francesa (unos 45 minutos de paseo), el agua mucho más tranquila que en el norte. Comemos nuestros tuppers y descansamos. Dudábamos si bañarnos o no, ya que la temperatura era ideal pero con la brisa que había se quitaban las ganas de bañarte, finalmente no lo hicimos. Tranquilamente, volvimos al pueblo y a las 17.30 cogimos el ferry de vuelta. Compramos algo de cena y nos fuimos a casa. Imprescindible este plan!!

Quinto día. Monumento al campesino, Famara, La Geria, Cala del Papagayo.

    Nos levantamos tranquilamente y después de desayunar queríamos ir a visitar la Casa de César Manrique (que está en Haría y cuando estuvimos no nos dio tiempo) sin embargo vemos en Google que está cerrada, llamamos y nos confirman que por el COVID la tienen cerrada. En su lugar, vamos al Monumento al campesino (gratuito y curioso, también obra de César en honor a los agricultores y ganaderos de Lanzarote), que nos pilla de paso hacia la Playa de Famara, playa muy larga y en una bahía donde la gente hace surf (dan cursos), nos sentamos en la playa al solecito y después nos ponemos rumbo a la zona de viñedos (la Geria). Es una carretera donde hay muchas bodegas en las que puedes parar a tomar unos vinos. Paramos en El chupadero y después nos fuimos a la Bodega la Geria, nos tomamos otro vino con una tabla de quesos de la zona y nos animamos a hacer la visita guiada por la bodega (9€/persona), que dura una hora e incluye una pequeña cata al final.

Viñedo La Geria

    Teníamos reserva en un restaurante que nos habían recomendado en Yaiza (La bodega De Santiago), tiene una terraza con un ficus enorme y precioso en la entrada. La comida muy rica (salimos a 30€ cada uno). Vamos hacia el sur, a la zona de Playa Blanca (donde hay múltiples playas que en verano deben llenarse hasta los topes). Tras un camino de tierra de unos 5-6km llegamos hasta la Cala del Papagayo (durante el camino hay señalizaciones a diferentes playas) donde hay dos chiringuitos. Nuestra idea inicial era tomar algo mientras veíamos la puesta de sol, pero estaban cerrados. Nos damos un paseo por toda la costa con el sol cayendo, una auténtica preciosidad!!! Ponemos fin al día y volvemos a casa.

Cala del Papagayo con los dos chiringuitos al fondo

Sexto día. Ruta Caldera Blanca. 

    Último día entero en Lanzarote. Teníamos dudas de si coger una clase de surf en Famara o hacer una ruta por la Caldera Blanca. Finalmente nos decidimos por lo segundo. Desde el pueblo de Mancha Blanca comienza la ruta por la Caldera Blanca (perfectamente indicada), hay un caminito de arena que te lleva hasta un parking desde donde se comienza a andar (nosotros lo dejamos en el pueblo porque no sabíamos que se podía dejar en ese parking). 

Inicio de la ruta

    Inicialmente, la ruta es llana sobre terreno pedregoso volcánico, calzado cómodo y cerrado imprescindible. Se llega a la caldereta, un cráter pequeño en comparación con el siguiente, la Caldera Blanca. Comenzamos la subida y desde un borde del cráter hasta la parte más alta del cráter del otro lado son otros 40 minutos andando (en total, ida y vuelta fueron 3h30). Las vistas son increíbles, tuvimos suerte y el cielo estaba despejado. Eso si, pasamos mucho calor. La vuelta la hicimos terminando la vuelta al cráter en lugar de deshacer el camino. Creo que es mejor deshacer el camino ya que por el otro lado el camino era algo complicado. 

Caldera Blanca

    Al llegar al coche estábamos bastante cansados, habíamos reservado en Restaurante El risco (nos lo habían recomendado), en la playa de Famara. El ambiente del pueblo es muy animado. A pesar de que la comida estaba rica, la atención fue bastante mala, muy antipáticos. Volvimos a casa a descansar y, por la tarde, habíamos quedado con unas amigas en Restaurante Lagomar (el sitio es una pasada, construido por César Manrique, en Nazaret), tomamos algo primero en una especie de cueva que hay al otro lado del propio restaurante y luego cenamos. Nos gustó mucho.

Séptimo día. Vuelta.

    El avión salía a las 14.00 asique aprovechamos la mañana para descansar, para hacer la maleta y para recoger todo.

    Un viaje completo, una isla preciosa y con un paisaje único. Buen tiempo, descanso y un soplo de libertad en plena pandemia. Si haces un viaje con el objetivo de conocer a fondo la isla (sin dedicarle tiempo a las playas), terminas con un conocimiento bastante amplio de la misma. Conozco 5 de las 7 principales islas del archipiélago canario y Lanzarote es una de mis favoritas.

domingo, 4 de octubre de 2020

Cabo de Gata (Almería) en 1 semana

    Dos muy buenas amigas del hospital donde trabajo y yo queríamos irnos 1 semana de vacaciones en septiembre (en pandemia, previo a la segunda ola). Inicialmente pensamos en irnos a Galicia, a la costa oeste. Teniendo todo mirado y parcialmente organizado, vimos que el tiempo no iba a acompañar nuestro viaje, por lo que dimos un cambio a una semana vista y nos decidimos por Cabo de Gata, una zona de Almería que inicialmente puedes pensar que no tiene mucho que ofrecer y que tras una semana allí, puedo decir que es de los viajes que más me ha sorprendido. Quizá sea porque mis expectativas eran muy estándar. 

Playa Mónsul

Primer día (21 septiembre 2020). Viaje y llegada a Islote del Moro.

    Iniciamos el viaje desde Madrid en nuestro coche propio. El viaje son unas 5 horas y media. Nosotras hicimos una parada en Guadix, un pueblo de Granada ya que un profesor del colegio de una de mis amigas era de ese pueblo y le hacia ilusión parar. Resultó ser un pueblo muy bonito. Subimos al Mirador de Guadalupe a comer unos bocatas que nos habíamos hecho en Madrid y nos dimos un paseo por sus calles: la Catedral, la Plaza de la Constitución... 

Mirador de Guadalupe

    Seguimos hacia nuestro destino, Almería. Cogimos alojamiento por Booking para dos noches únicamente y decidimos ir viendo sobre la marcha si nos apetecía cambiarnos de sitio. Nos hospedamos en Hotel Cortijo el Paraíso, a 5 minutos en coche de Islote del Moro. Sin duda, nos encantó el sitio ya que ampliamos la estancia una noche más. 

Hotel Cortijo el Paraíso

    Estábamos cansadas del viaje, por lo que decidimos descansar un rato y después nos acercamos en coche hasta el Islote del Moro, subimos al peñote y vimos el atardecer con unas cervecitas que habíamos comprado. Cenamos en el Islota Pensión, en una terraza agradable que daba al mar, sin embargo la comida nos decepcionó bastante. 

Atardecer en el peñote de Islote del Moro

Segundo día. Bautismo, San José y Cala Higuera.

    Veníamos con ganas de hacer un bautismo de buceo. Una de mis amigas había hecho uno hacía unos años y le había gustado. Además, Almería tiene fama de tener aguas fantásticas para bucear. No nos habían recomendado ningún centro en especial para realizar el bautismo pero puedo decir que tuvimos la mayor de las suertes porque dimos con un instructor estupendo, a través de internet. 

    Llamamos a un par de sitios que no nos convencieron (nos pareció que iban muy al negocio, con grupos grandes y no muy serios). La tercera llamada se la hicimos a David (Buceo la Isleta, Islote del moro) y sin lugar a dudas nos transmitió confianza e implicación desde el primer momento. Quedamos con él en Islote del Moro por la mañana temprano, nos aportó todo el material y tras una charla inicial de nociones básicas del buceo, la seguridad y las maniobras que debíamos conocer, nos adentramos en el agua: una con él, otra con un segundo instructor y la tercera esperó a que saliera David con la primera de nosotras y se metió con él. Cada una estuvimos una hora. Entramos desde la playa, lo cual para una primera vez es mucho más seguro ya que puedes ir adaptando la respiración a medida que vas andando hacia mar adentro. En resumidas cuentas, súper recomendable, un gran profesional, amante de su trabajo... Además nos hizo un sol maravilloso y pudimos ver muchos peces (nos iba explicando bajo el agua con una pizarrita). Está claro que nos quedamos con ganas de sacarnos el curso Open Water.

Con David después del bautismo

  Ya era hora de comer así que nos fuimos hacia San José. Queríamos comer en El Refugio (un chiringuito en Cala Higuera), que nos lo habían recomendado pero estaba cerrado, así que tuvimos que ir hacia San José a buscar plan B. Terminamos comiendo en La Raspa, que aunque está al lado de una carretera, estaba bastante lleno de gente de allí y nos dio buena espina. Nos acabó gustando mucho. Tras ello fuimos a Cala Higuera a descansar y terminamos con un paseo por San José, que tampoco tiene mucho. Nos volvimos a nuestro Cortijo y por la noche fuimos a cenar a Pizzería Isoletta (otro de los pocos restaurantes de Islote del Moro), y nos sorprendió bastante porque estaba realmente rico. 

La Raspa

Tercer día. Ruta Genoveses-Mónsul y Salinas.

    Un amigo nos había recomendado hacer la ruta desde Playa de Genoveses a Mónsul (famosa playa por haberse grabado películas, entre ellas "Indiana Jones y la última cruzada"). Teníamos previsto hacer una ruta en kayak pero el tiempo no acompañaba por lo que nos decidimos por hacer la ruta. 

Ruta Genoveses - Mónsul

    La ruta empieza en la Playa de Genoveses, dejas ahí el coche y hay indicaciones hacia Mónsul (por costa o por interior, nosotras hicimos lo primero, mucho más bonito). Eran apenas 5km, sin embargo se hicieron duros ya que al ser por la costa había subidas y bajadas por los acantilados hasta las calas continuamente. Durante el recorrido 5km por la costa te encontrabas con cala tras cala (Cala de los Amarillos, Cala Príncipe, Cala Chica y Cala Grande del Barronal, Playa del Paredón, Cala Palmito...), cada cual más especial, más bonita. Es un paisaje áspero y desértico pero diferente y asombroso. 

    La Playa Mónsul debe estar hasta los topes en verano, sin embargo a finales de septiembre, a pesar de que hay bastante gente, se está más a gusto. Nos dimos un baño y nos volvimos hasta los Genoveses, esta vez por el interior, mucho más corto y en llano. Una vez allí comimos de picnic en la playa y nos fuimos hacia la Playa Salinas y el Faro de Cabo de Gata, donde paseamos por la zona (arrecife de las sirenas) y nos tomamos algo. Cansadas, nos volvimos al Cortijo y después nos fuimos a cenar a Las negras, a Casa Aurora (de lo poco que estaba abierto), correcto y barato.

Arrecife de las Sirenas

Cuarto día. Kayak y Playazo.

    Ya que no pudimos hacer kayak el tercer día, lo reservamos para el cuarto. Igual que con el buceo, buscamos por internet y localizamos esta empresa: Medialuna aventura (en San José) que realizaba salidas diarias de unas 3-4 horas bordeando la costa hacia el norte. Éramos un grupo de unas 10-12 personas con dos monitores que nos explicaban curiosidades de la zona. En una de las calas paramos a hacer snorkel (nosotras llevábamos nuestras propias gafas, pero sino te las prestan sin problema). Experiencia divertida. 

Kayak

    A la vuelta, con los brazos agotados de remar, nos tomamos el aperitivo en una terraza de San José y compramos para hacer bocatas. Fuimos hasta el mirador de la amatista (hacia el norte), donde comimos, antes de ir a pasar toda la tarde en el Playazo. Ya habiendo recogido todo en el Cortijo, nos fuimos a otro en Níjar que encontramos por Airbnb (Cortijo el Álamo), también precioso. 

Cortijo el Álamo

Quinto día. Mojácar, Agua Amarga y Cala de Enmedio.

    Al tener cocina, pudimos hacernos desayuno en casa. Hacia un día espléndido y nos apetecía cambiar de registro de plan así que nos fuimos a conocer Mojácar pueblo. En verano debe ser un foco de guiris y de gente, sin embargo, en septiembre fue una maravilla poder pasear tranquilamente por las calles, sentarnos en una terracita, comprar algunas cosas... Me sorprendió el encanto del pueblo, con bastantes cuestas y casitas blancas. 

Mojácar

Mojácar

    Tras pasar allí la mañana, nos fuimos a Agua Amarga, pasando por la Playa de los Muertos (es de las más conocidas, sin embargo estaba llenísima, el parking era de pago y nos dio pereza quedarnos allí). Es un pueblo de veraneo muy mono y gracias a la recomendación de una amiga que ha veraneado allí desde pequeña, fuimos a comer (previa reserva) a Tarahis, un chiringuito de playa rico, muy mono y muy agradable. Como hacia buen tiempo, nos apetecía playa, así que después de la comida nos pusimos rumbo a Cala de Enmedio. Para llegar, hay que hacer una caminata de unos 45 minutos que viene indicada y sale desde el final del pueblo, siguiendo la costa. La cala nos encantó; sin duda, mejor elección que habernos quedado en la de los Muertos. Con el anochecer volvimos a Agua Amarga, donde nos tomamos una cervecita viendo el atardecer y nos volvimos a Níjar a descansar.

Caminata hasta Cala de Enmedio

Sexto día. Níjar y Cala de San Pedro.
    
    Durante la mañana del penúltimo día del viaje, nos decidimos por visitar Níjar. Un pueblo precioso, una monada, todas las casas súper cuidadas, con cactus en las entradas y macetitas con flores. Subimos caminando hasta la Atalaya. En la parte más baja del pueblo hay una zona de calles que se conoce como el Mercado de las artesanías. Nos quedamos con la Alfarería Ángel y Loli. Nos la encontramos de casualidad y tienen infinidad de piezas de cerámica, preciosas, coloridas. Las tres nos hicimos con varias piezas, a precio increíble. 

Níjar

    Desde el día que llegamos a Níjar, vimos una sitio llamado Cactus Níjar que nos llamaba la atención, así que nos decidimos por visitarlo. Resulta que era una tienda de plantas. Los dueños eran una pareja mayor de alemanes que se dedicaban a cuidar cactus. Tiene un jardín trasero lleno de éstos. Muy recomendable visitarlo. También nos compramos unas cuantas plantitas. 

Cactus Níjar

    Nos dirigimos hacia Las Negras y tras preguntar por dónde se inicia la ruta hacia Cala de San Pedro, nos ponemos a ello (nos la habían recomendado bastantes personas; se trata de una cala donde hay una comunidad de hippies viviendo y lo llevan haciendo desde hace años. Muy  curioso). La ruta son 5 km de ida y 5 de vuelta, con vistas hacia el mar muy bonitas. Una vez llegamos, pudimos bañarnos y comimos bocatas que habíamos comprado. Tiene aguas cristalinas y dos bares que venden bebida y para tomarse una cervecita tiene muy buen ambiente. Cuando volvimos, vimos un bar (Bar Bodeguiya) realmente animado, con música y gente fuera así que nos decidimos quedar un rato (un poco demasiado COVID free...). Vuelta a casa a cenar.

Caminata hacia Cala de San Pedro

Séptimo día. Desierto Tabernas y vuelta.

    Último día. Salimos pronto, dirección Sorbas (es un pueblo en zona más interior de Almería, en el desierto de Tabernas), dimos un paseo agradable pero realmente tampoco tenía mucho. En esta zona es conocido el Fort Bravo (un estudio cinematográfico donde se han rodado  muchas películas Western). Hay rutas que incluyen visita del sitio, pero como no queríamos llegar muy tarde a Madrid, lo descartamos). Paramos en La Carolina a comer en Hotel La Perdiz, que también nos lo habían recomendado, muy rico.

    Para concluir, fue un viaje que superó mis expectativas. Un viaje completo, de mucha actividad (rutas, buceo, kayak...) y que pudimos exprimir al máximo. Un paisaje muy diferente al resto de la costa del sureste, que no deja indiferente a nadie.